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| Dios tiene un plan y propósito para la humanidad. En Génesis 1: 26
leemos como Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. A ninguna otra
criatura le ha sido dado este privilegio. Sin embargo, para lograr este plan y
propósito, el hombre ha de tomar una decisión.
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Decisiones y Consecuencias
Original por
Fred Saleh
Traducido
por David H. Zambrano
Para el
Ministerio Hechos 13
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Decisiones y Consecuencias
Dios tiene un plan y propósito para la humanidad. En Génesis 1: 26
leemos como Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. A ninguna otra
criatura le ha sido dado este privilegio. Sin embargo, para lograr este plan y
propósito, el hombre ha de tomar una decisión.
La humanidad fue creada con una facultad que lo hace diferente de
cualquier otra criatura. Sabemos que los animales viven por instinto. Sin
embargo, el hombre no fue creado para vivir por instinto solo. Fue creado con
una voluntad libre. Esta voluntad libre que permite al hombre entrar en el plan
y propósito de Dios.
Dios ha creado al hombre con una voluntad libre para un glorioso
destino. La humanidad ha de hacer una elección a favor o en contra de este
plan.
Las
consecuencias de nuestras decisiones
Por lo tanto, se hace
vital entender que cada elección que tomamos tiene un efecto consecuente. En el
principio, la libre elección del hombre era muy limitada. Su primera y única
opción era estar o no estar en el plan y propósito de Dios. Aceptar el
propósito de Dios para la humanidad validaría al hombre para el trono bajo la
soberanía de Dios (Gen 1: 26). El rechazo significaría el rechazo de la
autoridad y soberanía de Dios. Esto supondría estar separados de la fuente de
vida y el hombre experimentaría la muerte en su forma más absoluta, que es
todavía bastante desconocida para nosotros. Nuestra única experiencia de la
muerte es en el espacio físico. No entendemos la muerte en el sentido
espiritual, que es más grave que la física.
El Jardín
del Edén
Lo que ocurrió en el
Jardín del Edén, en el capítulo 3 del Génesis, es que Adán y Eva fueron
influenciados por el enemigo y, utilizando su libre voluntad, tomaron la decisión
equivocada. Eligieron tener independencia
frente la soberanía de Dios y, por tanto, perdieron los privilegios que Dios había
destinado para ellos. El resultado de su
decisión fueron las consecuencias de las que Dios las había prevenido (Gen2:16).
Desde la
"caída", el hombre toma decisiones basadas en la información
disponible “del árbol del conocimiento del bien y del mal." Tanto el bien
y el mal están presentes a la hora de tomar decisiones, no importa la decisión
que tomemos porque la consecuencia será el fruto de ese árbol. El bien y el mal
están presentes en cada decisión que tomamos.
Una persona separada
de la economía de Dios, no puede y no tomará la decisión correcta, ya que él/ella
está pensando de acuerdo al ámbito de la muerte y no al de la vida.
La decisión principal del hombre
La elección que
tomaron Adán y Eva les dejó fuera del plan y propósito de Dios. En términos
bíblicos se convirtieron en pecadores, lo que significa, que perdieron la meta.
Por tanto, ¿qué va a hacer Dios con
ellos?
Dios les permitirá
llegar a reconocer las consecuencias de sus elecciones y tomar todo tipo de
decisiones. Tras el incidente Dios planifica darles otra oportunidad en el
tiempo adecuado. Así vemos en toda la Biblia, como Dios usó ciertos individuos,
y, eventualmente, una nación, en la demostración de este principio.
Abraham
Tras un tiempo llegamos a la
vida de Abraham. Dios llamó a Abraham y le dio la oportunidad de entrar en su
plan y propósito, o no. Sabemos que Abraham creyó en Dios y tomo la elección
correcta (Génesis 12:4). Abraham tuvo la oportunidad de decidir por sí mismo, y
así hizo.
Muchas
otras decisiones
Lo interesante en la
vida de Abraham es que a partir de ese momento, él tenía la libertad de tomar
muchas decisiones, y cada una de ellas tendría un efecto sobre su posición en
la economía eterna de Dios, pero nunca, estas decisiones le apartaron de Dios.
Abraham y
Lot
Lot
era sobrino de Abraham. Ambos abandonaron juntos Ur de los Caldeos, y llegaron a Canaán viviendo en tiendas de
campaña. Tras un tiempo, tuvieron una disputa a consecuencia de sus rebaños y
la tierra. Esta fue la primera oportunidad para tomar sus decisiones. Lot
escogió el mejor lugar, obviamente.
"Alzó Lot sus ojos y vio
toda la llanura del Jordán, toda ella era de riego, como el huerto de Jehová,
como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que Jehová destruyera
Sodoma y Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; se
fue, pues, Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abraham acampó
en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura y
fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Pero los habitantes de Sodoma eran malos
y cometían horribles pecados contra Jehová” (Génesis 13: 10-13)
Esta elección, resultó
ser terrible para Lot, y tuvo que cargar con las consecuencias para el resto de
su vida, y la vida de toda una nación, Israel, por los siglos venideros. Lot
tuvo un sueño y siguió su sueño.
Alguien dijo con razón,
"Mi vida no está hecha de sueños sino de las decisiones que tomó”. El
problema en nuestra toma de decisiones no es una elección deliberada entre el
bien y el mal, sino entre lo que hacemos y lo que debemos hacer. Casi todo el
mundo sabe la diferencia entre el bien y el mal, pero algunos odian tomar
decisiones. Es la elección y no la oportunidad lo que determina nuestro
destino.
Renovación
de Abraham
¿Qué hay de Abraham?
¿Siempre toma decisiones correctas? No, veamos el incidente con la sierva Hagar.
“Sarai, mujer de Abraham, no
le daba hijos; pero tenía una sierva egipcia que se llamaba Agar. Dijo Sarai a
Abraham: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues
a mi sierva, y quizá tendré hijos de ella.
Atendió Abraham el ruego de Sarai. Así, al cabo de diez años de habitar
Abraham en Canaán, su mujer Sarai tomó a Agar, su sierva egipcia, y la dio por
mujer a su marido Abraham. Él se llegó, pues, a Agar, la cual concibió; pero al
ver que había concebido, miraba con desprecio a su señora. Entonces Sarai dijo
a Abraham: ¡Mi agravio sea sobre ti! Yo te di a mi sierva por mujer, pero al
verse encinta me mira con desprecio. ¡Juzgue Jehová entre tú y yo!” (Génesis
16: 1-5)
Abraham estaba tratando de complacer a su mujer, sin embargo, dijo ella,
"mi agravio sea sobre ti". En cierto modo ella tenía razón. Abraham
tuvo la opción de decir que no. El resultado de este error fue su hijo Ismael.
Los descendientes de Ismael son una espina en la carne del pueblo de Dios,
incluso hasta el día de hoy.
La nación
de Israel
A través de los hijos
de Abraham, Dios llamó a la nación de Israel a existir para un buen fin. Su
objetivo era otorgar a la humanidad la oportunidad de volver a Él, a través de
tomar decisiones correctas para volver al plan y propósito que es reinar y
tener dominio representando su carácter y naturaleza. (Génesis 1:26)
¿Cómo lo
hizo Israel?
No muy bien. También
tuvo que tomar ciertas decisiones de acuerdo a su llamada. Dios tenía algo muy
específico en mente para ellos, su deseo era que llegaran a alcanzar su
llamamiento.
Para usted y para mí es la misma situación. Cuando el plan soberano de Dios
choca con nuestros planes terrenales, ha de ser tomada una decisión. ¿Quién va
a tomar esa decisión? Nosotros.
Así fue en el caso de
Israel cuando estaban en esclavitud. Su primera decisión fue salir de Egipto.
Se trataba de una decisión muy importante. Si la mayoría hubiera tenido que
tomar esta decisión, nunca hubieran dejado Egipto. Habrían elegido permanecer
en régimen de esclavitud.
Del mismo modo, si la
mayoría hubieran gobernado, David nunca hubiera luchado contra Goliat. Sus
hermanos, hubieran elegido que se quedara cuidando a las ovejas.
La cuestión es que usted
debe escuchar a su corazón, a la palabra de Dios y tomar una decisión que
afectará a su eternidad. Nunca debemos dejar que nuestras decisiones se basen
en la opinión popular.
Israel salió de Egipto,
pero Egipto y la mentalidad de Egipto no salieron de Israel y Dios les advierte
para que tomen las decisiones correctas. Después de salir de Egipto y perder 40
años en el desierto, justo antes de entrar en Canaán, Dios les advierte, a
través de Moisés.
“yo he puesto delante de ti
hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, porque yo te mando hoy que ames a
Jehová, tu Dios, que andes en sus caminos y guardes sus mandamientos, sus
estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová, tu
Dios, te bendiga en la tierra a la cual vas a entrar para tomarla en posesión.
Pero si tu corazón se aparta y no obedeces, te dejas extraviar, te inclinas a
dioses ajenos y los sirves, yo os declaro hoy que de cierto pereceréis; no
prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais a entrar para tomarla en
posesión tras pasar el Jordán. A los cielos y a la tierra llamo por testigos
hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la
bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu
descendencia.” (Deut 30: 15-19)
Josué
Incluso después de entrar en la
Tierra Prometida, se tomaron las decisiones en base a sus preferencias
naturales, y no en función de su llamada divina y celestial. Entonces Josué
hizo las siguientes observaciones.
"Si
mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a
quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a
los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa
serviremos a Jehová."(Josué
24: 15).
Empezaron a “coquetear”
con la idea de adorar a otros dioses, que se adaptaban a sus deseos carnales. Israel
tomó catastróficas decisiones. Profeta tras profeta vino a advertirles en vano.
Ellos hicieron de su religión un sirviente para sus deseos.
Ruth
Al mirar en la vida de
Ruth en el Antiguo Testamento, podemos ver la decisión que tomó en su vida y
las consecuencias que le siguieron. Contra todos los pronósticos ella tomo la
decisión correcta, estar con el pueblo de Dios.
"Respondió
Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú
fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y
tu Dios mi Dios. " (Ruth
1: 16).
La primera decisión que
una persona ha de tomar es entre vida y muerte. Después de elegir vida es
cuando nuestras decisiones toman valor para la eternidad.
El pueblo de Israel cometió
un gran error. Profetas como Jeremías se levantaron y repitieron lo que Dios
les dijo a través de Moisés. Esto fue justo antes de que entraran en cautiverio
a causa de una serie de decisiones equivocadas.
"Y
a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí pongo delante de vosotros
camino de vida y camino de muerte. " (Jeremías 21: 8)
Jesús
frente a Barrabás
Una decisión equivocada nos conduce a cometer otras y, llegará el punto
en el que nuestros corazones se endurecerán de tal modo que no seamos capaces
de tomar la elección correcta. Esto es lo que le pasó a Israel. Vino un momento
en que, literalmente, había que elegir entre la vida y la muerte y eligieron la
muerte.
“Ahora bien, en el día de la
fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen.
Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. Reunidos, pues, ellos, les
dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el
Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Y estando él sentado
en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo;
porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. Pero los principales
sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y
que Jesús fuese muerto. Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los
dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué,
pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: !!Sea crucificado! Y el
gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más,
diciendo: !!Sea crucificado! Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se
hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo:
Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su
sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a
Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado”
(Mateo 27: 15-26)
Israel tomo una decisión. El Señor Jesús conocía la dureza de sus corazones.
El sabía lo que iban a elegir cuando llegara el momento de decidir. Sabía que
iban a escoger la muerte antes que la vida.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado
a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al
mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es
condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el
nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al
mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran
malas.” (Juan 3: 16-19)
"El que cree en
el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,
sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36)
Los
Apóstoles
Los apóstoles no descuidaron
en recordarle al pueblo judío la elección que tomaron. Pedro en Hechos 3:14
dice, "Mas vosotros negasteis al Santo y al
Justo, y pedisteis que se os diese un homicida."
Ha habido numerosas
personas a las que se les ha dado la oportunidad de tomar la elección correcta
y volver al plan y propósito de Dios. Hay quienes han tomado la decisión
incorrecta, hay quienes se tomaron su tiempo y por ello, perdieron su
oportunidad, pero ha habido quienes no han desperdiciado ni un momento y han
tomado la decisión correcta.
El apóstol Pablo habla
al rey Agripa, que también se enfrentaba a la misma decisión.
"Mas él dijo: No estoy loco,
excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. Pues el
rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque
no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón.
¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a
Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. Pablo dijo: !Quisiera Dios que
por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen,
fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas! (Hechos
26: 25-29)
Mis hermanos y hermanas,
es el momento de tomar una decisión. La más importante de nuestras decisiones
es la de aceptar o rechazar a Jesucristo como nuestro Salvador. La aceptación de
Cristo nos trae de nuevo al plan y propósito de Dios. Rechazar a Jesucristo
significa elegir muerte eterna. Durante miles de años, Dios estuvo trabajando
pacientemente para que en el momento adecuado enviar a su Hijo Jesucristo a
este mundo para darnos una segunda oportunidad. Ahora tenemos esa oportunidad, de
elegir vida a través del Hijo. Dios tiene un hermoso plan y propósito para sus
hijo/as que aceptan a Jesucristo como Señor y Salvador. Pero nosotros hemos de elegir
convertirnos en un hijo/a.
Vida contra Religión
No estamos ofreciendo o
predicando una religión. Aquí es donde Israel y mucha gente se equivocan. A
través de Jesucristo, tenemos vida, y un camino para alcanzar el plan y
propósito de Dios.
El sociólogo Bronislaw
Malinowski sugiere una distinción entre verdadera fe y magia. "Magia es
cuando manipulamos las deidades a fin de que se satisfagan nuestros deseos; verdadera
fe es cuando nos entregamos a la voluntad de Dios."
¿Quieres
magia o verdadera fe en el Dios verdadero?
¿Cuál diría que es la
decisión más importante que usted tiene que tomar en su vida? Algunas personas
dicen, "Cuando un hombre decide
casarse, puede ser la última y única decisión que ese hombre pueda tomar”.
Por supuesto, se trata de una broma. Pero, ¿Cuál cree usted que es la decisión
más importante que tendrá que tomar en toda su vida?
Hoy usted puede elegir la
opción vital eterna invitando a Jesucristo en su corazón. Retrasarlo o quitarle
importancia es una cosa muy peligrosa porque se trata de tomar una decisión que
afecta sobre nuestra eternidad. Su decisión puede llevarles en ambos sentidos.
El valor de nuestra decisión
Considere estas dos historias:
En lo alto de una colina en medio
de América hay un juzgado que en cuyo techo, dependiendo en qué lado caiga las
gotas de la lluvia, unas acabarán yendo hacia el Este hasta llegar al
Atlántico, y las otras irán hacia al Oeste y terminarán en el Pacífico. Sólo un
pequeño soplo de viento puede cambiar el destino de una gota, determinando si
irán al Pacífico o al Atlántico.
Del mismo modo, una sola
decisión es suficiente para determinar tu destino, ya sea para salvación, vida
y estar en el plan de Dios, o perdido para siempre, y una separación eterna de
Dios, el infierno.
¿Has tomado esta decisión?
Una decisión equivocada dará lugar a otra, hasta acabar en desastre.
La historia es acerca de Raúl,
que heredó 10 millones, pero tenía que elegir en tomarlos en Brasil o en Chile.
Escogió Brasil. Lamentablemente resultó que en Chile hubiera recibido la
herencia en tierras donde había sido descubierto recientemente existencia de
uranio, oro y plata. Una vez en Brasil, que tuvo que elegir entre recibir su
herencia en café o los frutos secos. Escogió los frutos secos. ¡Qué lástima! La
bolsa cayó drásticamente en el mercado de frutos secos, mientras que el café
sin tostar subió considerablemente. ¡Pobre Raúl! Había perdido todo, tuvo que
vender sus posesiones para poder comprar un billete para volver a casa. Podía
escoger entre Boston y Nueva York. Escogió Boston. El vuelo que llevaba a Nueva
York, se trataba de un avión de última generación con alfombra roja donde se
servía un excelente vino. En cambio, el avión para ir a Boston se trataba de un
Ford trimotor del 1928. Tras 6 horas, el avión consiguió despegar, mientras
tanto, se escuchaban numerosos llantos de los niños y cabras que se encontraban
en el avión. En los Andes, uno de los motores se cayó. Raúl fue hasta el
capitán y le dijo: "Yo soy la maldición en este avión. Sáqueme de aquí si
quiere salvar su vida." El piloto de acuerdo con Raúl le dijo que se
pusiera dos paracaídas. Así que Raúl saltó del avión, y mientras se iba
mareando por fuerte golpe del aire, decidía que cable tensar, el izquierdo o el
derecho. Finalmente se decidió por el izquierdo. El cable, estando oxidado y
viejo, se rompió sin abrir el paracaídas. A continuación tiro del derecho, el
cuál abrió el paracaídas, pero se liaron las cuerdas en el aire. En la
desesperación el hombre pobre gritó, "San Francisco me salve" Una
gran mano apareció del cielo y le cogió de la muñeca dejando a Raúl colgado en
mitad del cielo. Entonces una voz suave pero inquisitiva le preguntó:"¿San
Francisco Javier o San Francisco de Asís?"
El valle de la decisión
Chistes
aparte, todos debemos tomar una decisión. Hay un interesante versículo en la
palabra de Dios.
"Muchos
pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el
valle de la decisión "(Joel
3:14).
Si nos
fijamos en el contexto de Joel capítulo tres se verá que se trata de los
últimos días. Dios espera una decisión por parte de todos sin excepción.
Hoy ustedes están de pie en ese valle. Oramos para que usted elija la
vida, a través de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
La Palabra de Dios dice en Romanos,
“Cerca
de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que
predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en
tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de
todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que
invocare el nombre del Señor, será salvo."
(Romanos 10:8-13)
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