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Decepción con Cristo PDF Imprimir E-Mail
escrito por Hno. Edwin S.   
sábado, 01 de marzo de 2008

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Hay momentos en los que pedimos cosas, sanidad para alguien, una mejora necesaria, una salida a una situación dificil, y estos cambios nunca llegan. Aunque nos duela reconocerlo, ese sabor que nos queda, es de decepción.

En este artículo vemos y entendemos a que se debe, y como veremos, no somos los primeros en pasar por ello.

La experiencia de la vida nos sirve para ver que la forma en la que Dios piensa, trabaja y actúa es muy distinta de lo que nosotros esperamos.

Decepción con Cristo

 

El tema que quiero desarrollar, es complicado de entender, y fácil de malinterpretar, por eso pido, que se tenga cuidado al compartir esto y siempre pidiéndole al señor que nos de entendimiento y sabiduría.

 

De lo que les quiero hablar es de la decepción con Cristo, algo que en determinados momentos de nuestras vidas ha sucedido y se ha expresado en nuestros corazones. Esto ocurre cuando necesitamos ayuda, y no llega; necesitamos un mejor trabajo, y no llega; necesitamos sanidad para alguien, acaba por morir; necesitamos algo esencial de Cristo, y tampoco llega. Lo que pretendo es darles el entendimiento de cómo afrontar estas situaciones, y poder ser pulidos en la imagen y estatura de Él.

 

Bueno, y la primera pregunta a estas situaciones narradas son ¿Por qué?, ¿Acaso no soy hijo de Dios?, ¿Acaso no voy a la Iglesia?, ¿Acaso no hago esto, no hago lo otro, estoy en oración, en la alabanza, etc? ¿Por qué permite Dios estas situaciones?. La explicación a estas preguntas son 3 errores críticos, estos errores pertenecen a nuestra naturaleza humana, por lo que primeramente hay que entenderlos como tal, errores naturales, que tienen que ser identificados para poder someterlos al poder de la cruz y así ir cediendo nuestra carne, para que viva más Él en nosotros. Estos 3 errores de los que hablo son:

 

-          Definición: Lo que entendemos de las cosas.

-          Perspectiva: Desde donde y como vemos las cosas.

-          Expectativa: Pensamos según unos patrones que nosotros mismos hacemos.

 

Cuando nos sentimos decepcionados con Cristo es que nuestras definiciones fallan, es que nuestra perspectiva es errónea, o nuestras expectativas están equivocadas. ¿Por qué son erróneas? Esto se debe a que nuestra cultura, educación, nuestro ambiente cristiano, nos ha ido inculcando definiciones, forma/s de ver las cosas y expectativas erróneas; ya que no concuerdan con las definiciones, la forma de ver y las expectativas de Dios. “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos”

 

  1. Definición

 

Para mostrarles un ejemplo de nuestras ideas en comparación con las de Dios, voy a relatarles 4 ejemplos bíblicos del nuevo testamento:

 

    1. Las bodas de Caná – Juan 2
    2. Los discípulos en el barco – Juan 6:18
    3. Muerte de Lázaro – Juan 11
    4. Redención de Israel – Lucas 24:17

 

  1. Las bodas de Caná.

 

Vamos a intentar verlo en imágenes para entender mejor la idea que trato de transmitir. Para poneros en contexto, hay unas bodas en la que Jesús esta invitado con sus discípulos. Quizás fuera de alguien cercano a Jesús, algún pariente, y también podría ser que fuera un invitado de honor, por la fama que ya tenía. Pero suposiciones a parte, estaban bebiendo vino y pasándolo bien, hasta que se acaba el vino. Y viene Maria preocupada a Jesús por el vino, pidiéndole ayuda le contesta Jesús “¿Qué tienes conmigo mujer? Aún no ha venido mi hora” Lo que viene a ser hoy en día “¿Y que quieres que yo le haga?, incluso un poco más duro podía haber sonado “No es mi problema” Parándonos en este instante, piensen como podía haberse llegado a sentir la madre de Jesús ante esta respuesta. Aunque en la Biblia vemos que Jesús hace un milagro con el vino justo después de la respuesta que le da a su madre, no sabemos cuanto paso de la respuesta al milagro, quizás 30 segundos, 2 minutos, 10 minutos o 40 minutos. María sabia perfectamente quien era el padre autentico de su hijo, y que este, tenía infinito poder. Incluso, ¿podía haber Jesús previsto que se estaba agotando el vino y haberlo repuesto antes de que otros se dieran cuenta?. Pero vemos como el vino se acaba, y el vino representa el gozo, la alegría de la fiesta; y van a pedirle ayuda a Jesús, y no se la da. ¿No parece esto un caso de decepción en el corazón de Maria?

 

  1. Los discípulos en el barco.


El segundo incidente, ocurre cuando los discípulos llevaban muchas horas en el barco, y se puede estimar de versiones hebreas en cuanto al tiempo, que estarían un tanto desorientados y unas 5 a 10 horas en el mar. Fuerte viento y por tanto, grandes olas. Intenten situarse en el contexto, dentro de la barca. A las 4 de la mañana, que es cuando menos se ve en la noche, tensos por el miedo de las olas, de la desorientación, ven un hombre andando sobre el agua, cuando ya, después de tantas horas, estaban llegando al destino donde se dirigían y veían tierra. Dice la palabra que se asustaron al verle, y que Jesús les respondió, “no temáis, soy yo” en otras versiones dice “la paz sea sobre vosotros”. Por tanto, ya cuando después de tantas horas de angustia, están llegando a tierra, es cuando aparece Jesús. No podían haber pensado los discípulos “¿Ahora aparece?, ¿Ahora que no  nos hace falta?, ¿Dónde habrá estado todo este tiempo?, ¡Con lo mal que lo hemos pasado!”

 

  1. La muerte de Lázaro


En esta historia, nos cuenta como Lázaro enferma y van a buscar a Jesús. Hay que puntualizar que posiblemente, Lázaro, Marta y Maria fueran los mejores amigos de Jesús, ya que iba constantemente a visitarlo. Por tanto, Marta y María, van a buscar a Jesús para pedirle ayuda, y Jesús decide quedarse allá donde estaba 2 días más. Imagínense, como se sentirían Marta y María cuando reciben la noticia de que los mensajeros le dijeron que Lázaro estaba enfermo y que necesitaba su ayuda y que Jesús decidió quedarse y no venir a socorrerlo. Y vemos muy claramente como se sintieron decepcionados, ya que cuando Lázaro llevaba 4 días muertos, es cuando aparece Jesús y vemos que cuando se enteran Marta y María solo va a recibirlo Marta y dice la palabra “pero María se quedo en casa”. Marta directamente le dice a Jesús a la cara “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Vemos que más adelante María va también a Jesús y se le pone a los pies llorando diciendo lo mismo “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Vemos que la decepción de Marta y María es grande y que se lo dicen a la cara. Y ahora, saliendo del mensaje que estoy transmitiendo, ocurre un hecho muy importante en un versículo de dos palabras, Juan 11:35, “Jesús lloró”. Sabemos que Jesús resucita a Lázaro, pero ¿podía haber ido antes a sanarlo?, ¿podía haber evitado ese mal rato que sufrieron las hermanas de Lázaro?, y la pregunta más importante ¿podía haber evitado la situación que le hizo llorar, que le conmovió, que le estremeció?

 

  1. Esperanza de Israel.

 

En esta ocasión Jesús tras haber resucitado, ve a dos discípulos que van hablando del “tema del día”, y Jesús se acerca y les pregunta, bueno, ¿que pasa?, ¿De que están hablando que es tan importante?, y le contestan, ¿Eres el único forastero que no se ha enterado?, y les cuentan como un tal Jesús Nazareno había venido a redimir Israel y como este había muerto y sus esperanzas, se habían acabado. ¿Cómo se sentirían los discípulos?, seguían a aquel que les iba a salvar y lo crucifican. Para muchos, en la cruz murió Jesús, y las esperanzas para restablecer la relación con Dios, para traer sanidad al pueblo, para volver a ser la gran nación. ¿Se sentían decepcionados quizás con Jesús?.

 

 

 

Las bodas de Caná

Se acaba el vino, símbolo de gozo, este se acaba.

 

Los discípulos en el barco – Juan 6:18

Hay adversidad, todo se tuerce, la paz se acaba.

 

Muerte de Lázaro – Juan 11

La enfermedad se expande, la sanidad no llega, la vida se acaba.

 

Redención de Israel – Lucas 24:17

Esperamos que ocurra algo, y no ocurre, la esperanza se extingue.

 

En los cuatro ejemplos, vemos 4 definiciones, gozo, paz, vida y esperanza, vemos en los 4 ejemplos, que cuando se acaban, cuando se extinguen, es cuando nos sentimos decepcionados con aquel que puede evitarlo y no lo hace. Pero el error es como lo percibimos, es en cuestión, nuestros pensamientos y estos no son los de Dios.

 

 

 

  1. Perspectiva

 

Este punto se refiere a la controversia entre la forma de ver de Dios contra la nuestra. Básicamente, nosotros vemos las cosas de lleno a vació, de vida a muerte, de bueno a malo. Tenemos esta perspectiva incrustada en nuestros pensamientos, es nuestra naturaleza.

 

Nacemos, llenos de vitalidad, fuerza, crecimiento, y acabamos nuestros días, débiles, sin fuerzas, enfermos, muy deteriorados. Nos compramos un coche nuevo, y nos gusta su olor, se lo enseñamos a nuestros amigos, le prestamos una atención especial, lo limpiamos muy habitualmente, a los 3 años ya no es lo mismo, de tal manera que ya no nos satisface, no nos atrae, nos aburre. Este ejemplo es muy real y creo que se puede atribuir a muchos otros modelos. Es completamente natural sentir que nacemos llenos de vida y el tiempo nos lleva hacía un fin que es la muerte, nuestros organismos se comportan así.

 

El hombre en su voluntad de suplir estas formas de ver la vida, de afrontar el día a día, trata y cada vez más de invertir estos procesos, suplir la caída del hombre, ¿Cómo?, buscamos en la comodidad del dinero, en la educación, en poder, en belleza,… intentamos “transcurrir” esa perspectiva que viene a ser la vida en esta tierra, la vida terrenal, de la mejor forma posible. Los ejemplos mencionados no tienen porque ser malos, lo malo es, vivir bajo el yugo de esta perspectiva, no ver más allá de los ojos terrenales, limitar y condicionar tu vida según puedas a través de tu esfuerzo en desarrollarte en el medio en el que existes.

 

Esta perspectiva la siembra el enemigo y trata en máxima prioridad de perpetuarla en nuestras vidas, y me refiero a nosotros, a los que creemos en Cristo. Salomón empezó de una forma magnífica, tenía todo, pero vemos como cae, vemos como acaba sin nada. Recuerden hermanos, Satanás trata en su vida de perpetuar esa idea. Más ustedes tienen la capacidad, y yo les ánimos a que lo remedien, lo eviten, lo luchen con la sabiduría y gracia de Cristo.

 

Por el contrario, Dios donde no hay nada, Él ve plenitud, grandeza, belleza,… Dios crea en Génesis 1:1-2 los cielos y la tierra y estaban desordenados y vacios, más vemos como la palabra nos dice que Dios lo llena de abundancia y belleza.

 

 
   
 


Nosotros                    Dios

Lleno a vacío                                   Vacío a lleno

Fuerza a debilidad             Debilidad a Fuerza

Vida a muerte                     Muerte a vida

 

 

 

 

En Isaías 6:1, vemos como el profeta ve a Dios en su trono alto y sublime, y es en el momento cuando el pueblo está muy corrompido, ya no son los días gloriosos de David y Salomón. En esta visión está comparando tronos, le está mostrando a Isaías que “tú crees que las cosas van mal, que todo va a peor, que ya no hay esperanza, más yo te digo, yo soy el que me siento en el trono, yo sigo hacia delante con mi plan y tu, no sabes como está ocurriendo. Isaías veía como todo iba hacia abajo, más Dios le muestra, como va hacia arriba, y que forma más bonita de verle a Él, sentado en su trono.

 

La biblia en sí es un puro ejemplo de la forma de ver de Dios, en Génesis (Principio), vemos la caída del hombre, el pecado, la muerte, más en Apocalipsis, vemos eternidad, reino de Dios, gloria masiva que llena el universo.

 

Elías y su sirviente tienen al enemigo delante y dice el sirviente: “estamos acabados, éramos una gran nación, ¡y mira ahora! Pero Elías veía un ejército de ángeles por delante de ellos.

 
LIBRO DE  MALAQUIAS – Templo

 

 

  1. Expectativa

 

Queremos algo en un momento determinado, pero Dios mide el tiempo de forma muy distinta a la nuestra. Somos criaturas muy limitadas y nos preocupamos por los 80 – 90 años que bien podemos llegar a vivir en esta tierra. Esos años que vivamos cada uno, es el tiempo de cada uno como seres humanos y otra vez, vemos como el error es nuestro al considerarlo así. Muchas veces queremos que el Señor salve a alguien de la muerte, y eso es todo lo que nos preocupa, el hecho de que se lleve el cuerpo a la tumba, y lo que pase después, parece que no nos preocupa tanto, parece que ya no cuenta.

 

Un ejemplo bíblico es cuando Jesús está en la cruz, y le tientan diciéndole, si eres hijo de Dios, baja de esa cruz. En este punto, tenemos que reflexionar, ¿Podía haber Jesús soplado y bajado de aquel madero? ¿No hubiera impactado a la gente y estos hubieran creído?, ¿No sería más fácil que morir y volver a los 3 días? Las iglesias de hoy, son las que muestran un Jesús que se hubiera bajado de la cruz en ese momento sin ir a la muerte, es una Iglesia que con el fin de convencerte, te dan un Jesús de promesas, un Jesús de milagros, un Jesús que lo arregla todo, un Jesús prácticamente mágico, e intentan omitir la parte en la que hay que morir también, en la que Él tiene que expresarse en nosotros a través de tribulaciones. Pero el tiempo de Dios es distinto, eso es lo que no comprendemos.

 

Creamos unas expectativas erróneas en un marco temporal sujeto a nuestras vidas, no al tiempo de Dios y los milagros de Dios tienen su tiempo y nosotros queremos ir inmediatamente a por ellos, porque nos crean una satisfacción a través de los sentimientos, lo cual nos excita.

 

 

  1. Conclusión

 

Vemos pues, como depende de nosotros, y esto es, de cada uno, individualmente, que entendamos, a través de la sabiduría de Dios, su forma de pensar y ver las cosas.

 

Definición - ¿Qué es?

Perspectiva - ¿Cómo lo vemos?

Expectativa - ¿Cuándo?

 

En los 4 ejemplos anteriormente mencionados, si los analizamos, vemos que Jesús está presente en todos ellos, podía haber prevenido la falta del vino (Gozo), podía haber ido con los discípulos mucho antes (Paz), podía haber sanado a Lázaro sin tener que pasar semejante mal rato (Vida), podía haber no muerto y establecido su reino por medio de su poder y así no haber decepcionado a sus discípulos (Esperanza). Pero si seguimos leyendo vemos como los milagros llegaron, en su momento, en el momento que Jesús vio oportuno. Transformo el agua en vino, yo soy el que trae el gozo. Ando sobre el agua y les dijo, no temáis, yo soy el que os da Paz. Llamo a Lázaro por su nombre y este se levanto, Él es el que da Vida. A aquellos dos discípulos que andaban sin esperanza, les dijo, yo soy la Esperanza.

 

El tiempo no es como nosotros lo afrontamos, sino como Él lo ha preparado, Él siempre está allí, siempre cumple. Un ejemplo muy ilustrativo es cuando perdemos a alguien el dolor que nos causa, es una muestra de las ataduras al tiempo como nosotros lo entendemos, y la muestra es que Jesús dice “está durmiendo”. Y queridos hermanos, no al milagro, no a la sanidad, no a evangelizar, sino al que hace el milagro, al que sana, al que convierte, al de la grandeza, al que tiene poder para hacer, al que te da vida, al que es tu esperanza, al que es tu gozo, al que es tu paz.

 

Donde el gozo desapareció, el transforma

Donde la paz se había apagado, el nos alienta a afrontar las tormentas

Donde no hay vida, el trae resurrección

Donde se acaba la esperanza, el nos trae revelación

 

 

Dile que:

“Quiero ver con tu perspectiva = Quiero tener tu visión, ver con tus ojos”

“Quiero tener tus definiciones = Quiero tener tu sabiduría, pensar con tu cabeza”

“Quiero tener tus expectativas = Tener tu entendimiento, tu corazón”

 

 
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