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Del
Llamamiento a la Recompensa - Parte 1
Este articulo ha sido traducido por nuestra hermana R. Amirkhanian y está basado en la conferencia "From the call to the Reward" en 1999 por el Pastor Fred Saleh. Esta es una de las conferencias que puede cambiar más nuestras vidas. Una vez tengamos la conferencia publicada en Inglés pondremos un enlace.
Me gustaría
compartir contigo en pocas palabras el plan que Dios tiene para la
humanidad. Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios y no transigimos
con lo que
predicamos. Algunas veces esto ofende a la gente, pero otras habla a sus
corazones y les hace llamar a Dios.
En el libro de
Efesios, una carta dirigida a la iglesia en Éfeso, el apóstol Pablo escribe: “Y
Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de
este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora
opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:1-2). Por naturaleza
nacemos condenados a muerte; pensamos que estamos vivos, pero sin Cristo en
nuestros corazones estamos muertos en nuestros pecados y transgresiones. El
llamamiento que hemos recibido de Cristo nos saca de la muerte para colocarnos
en la vida.
Tenemos un
precioso ejemplo en Lázaro, un amigo del Señor Jesucristo, que murió. Tras la
muerte de éste, Jesús esperó cuatro días y, solo entonces, fue al lugar del
sepulcro. Allí, de pie, llamó a Lázaro: “Lázaro, sal”, y éste salió. Dios
derrota a la muerte, nuestro enemigo final, en nuestras vidas y nos está llamando
a salir de nuestro estado de muerte para que pasemos a la vida.
Anoche soñé que me
encontraba en el cementerio, mirando las tumbas, y oí una voz que decía: “Es
mentira; Jesús ha derrotado a la muerte”. Cada vez que un creyente en Cristo es
puesto en un ataúd, dentro de una tumba, debemos saber que es solo temporal.
Deberíamos (los creyentes) tener claro que la muerte ha sido vencida y que esa
persona volverá a la vida.
El plan de
Dios para la humanidad funciona en cuatro etapas o fases. La primera es el
llamamiento de Dios; la segunda, el periodo de disciplina y entrenamiento; la
tercera, el periodo de prueba y, finalmente, la cuarta fase es el periodo de
recompensa.
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